Metodología

Cómo calculamos la rentabilidad de una vivienda

Una rentabilidad orientativa relaciona lo que podría dejar el alquiler con el capital necesario para comprar y preparar la vivienda. Mostramos las referencias y los supuestos que la sostienen.

En esta guíaDe la renta al rendimiento
01Alquiler de referencia
02Gastos y periodos vacíos
03Capital total invertido

1. Estimamos un alquiler de referencia

Buscamos anuncios de alquiler comparables por tipo, superficie y ubicación. Priorizamos la misma calle y después áreas cercanas. Si faltan referencias próximas, ampliamos la zona y reducimos la confianza de la estimación. Los importes son precios anunciados, no contratos firmados; un anuncio puede estar duplicado o dejar de estar disponible.

2. Descontamos gastos operativos

Partimos del alquiler mensual multiplicado por doce. El escenario base reserva un 5 % para periodos sin inquilino, un 10 % de la renta para gastos variables y 900 € anuales de gastos fijos. Son provisiones generales, no facturas ni presupuestos de esa vivienda.

3. Relacionamos el resultado con la inversión

Dividimos el resultado operativo anual entre el capital estimado para comprar y preparar el inmueble. Ese capital puede incluir una reserva de compra y una previsión de obras según los datos disponibles. Si cambian el precio de adquisición, la reforma o las cargas, cambia la rentabilidad. La financiación y los impuestos personales no forman parte de esa cifra operativa.

Ejemplo ilustrativo: con 1.000 € de renta mensual y 200.000 € de inversión total, el resultado base sería 12.000 € − 1.800 € de reservas variables − 900 € fijos = 9.300 € al año. La rentabilidad operativa sería 4,65 %. La cifra real puede ser distinta.

Qué significa la confianza

La confianza describe la calidad de los alquileres comparables, no la probabilidad de obtener una rentabilidad determinada.

Son precios anunciados, no contratos firmados. No asignamos «confianza alta» sin comprobar más datos de la vivienda y del mercado. Antes de invertir, contrasta el estado, la posesión, los costes y la demanda real de alquiler.

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